Récords
Tu mejor marca en cada juego, y dónde queda entre las de todos los demás.
Cada juego guarda tu mejor resultado, uno por nivel. Unos cuentan puntos, otros cuentan segundos y otros cuentan movimientos, y cada uno tiene su propia tabla. En el sudoku gana quien termina antes. En el memory, quien da la vuelta a menos cartas.
La tabla no coloca a todo el mundo en una lista, y eso es a propósito. Cerca de la cabeza ves tu puesto exacto. Por debajo ves un percentil, mientras leerlo siga siendo agradable. Los demás ven su propia marca y nada sobre su posición. A ningún niño se le enseña que va el último.
Los nombres salen de una lista cerrada: un adjetivo y un animal. Nadie escribe el suyo, así que en la tabla no hay nada que identifique a un niño.
Lo que la tabla no hace: todo esto vive en el aparato, así que borrar los datos del navegador borra también los récords. En la habitación hay un código de copia, y merece la pena apuntarlo antes del día en que haga falta.